El secreto de un sueño profundo: 7 nutrientes que transformarán tus noches

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수면을 위한 필수 영양소 - **Prompt 1: Serene Evening Snack for Restful Sleep**
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¿Alguna vez te has acostado agotado, deseando conciliar el sueño al instante, pero tu mente no te deja en paz? ¡A mí me ha pasado muchísimas veces! Es frustrante sentirse así, ¿verdad?

Pareciera que encontrar una noche de descanso reparador es casi un milagro en nuestro ritmo de vida actual. Pero, ¿y si te dijera que la clave para dormir como un bebé podría estar en algo tan simple como lo que comes?

Créeme, después de probar y reajustar mi propia dieta, he descubierto que ciertos nutrientes son verdaderos superhéroes para el descanso. Si quieres transformar tus noches y despertar lleno de energía, prepárate para descubrir cuáles son esos aliados esenciales que tu cuerpo necesita.

Aquí abajo te revelo todos los secretos.

¡Hola a todos!

El Poder de la Calma Interior en tu Plato

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Magnesio: Tu Aliado Secreto para Relajar Músculos y Mente

¿Sabías que ese calambre inesperado en la pierna o esa sensación de nerviosismo que a veces te asalta antes de dormir podrían ser una señal? ¡Así es! El magnesio es uno de esos minerales que, a menudo, subestimamos, pero que juega un papel estelar en nuestro bienestar nocturno.

Personalmente, cuando empecé a sentirme más ansiosa por las noches y mis músculos se tensaban sin razón aparente, mi nutricionista me recomendó prestar atención a mi ingesta de magnesio.

¡Y vaya si noté la diferencia! Este mineral es crucial para la función muscular y nerviosa, ayudando a relajar nuestro cuerpo y a calmar nuestra mente.

Actúa como un tranquilizante natural, facilitando el adormecimiento y mejorando la calidad de nuestro descanso. Muchas veces, pensamos que la falta de sueño es solo estrés, pero un déficit de magnesio puede ser un culpable silencioso.

Desde que incorporé alimentos ricos en magnesio en mi cena, como las espinacas, las legumbres o un puñado de almendras, mis noches son mucho más serenas.

Es como darle un abrazo cálido a tu sistema nervioso justo antes de que se apague por completo. Realmente es un componente que no puede faltar si buscas esa paz tan anhelada al final del día.

Los estudios sugieren que el magnesio influye en el sistema GABA, que genera calma, y puede reducir el cortisol, la hormona del estrés, lo que contribuye a un sueño más profundo y reparador.

El Triptófano: La Materia Prima de la Felicidad Nocturna

Si el magnesio es el relajante, el triptófano es, sin duda, el arquitecto de tus sueños más dulces. Este aminoácido esencial es el precursor de la serotonina, esa hormona de la felicidad que tanto nos gusta, y a su vez, la serotonina se transforma en melatonina, la hormona clave para regular nuestro ciclo de sueño-vigilia.

Cuando mi reloj biológico estaba completamente desfasado por los viajes y el estrés, y me costaba horrores coger el ritmo del sueño, empecé a investigar qué podía hacer para ayudar a mi cuerpo de forma natural.

Descubrí el triptófano y fue un antes y un después. No es que te vayas a dormir al instante, pero lo que sí sientes es una sensación de bienestar y relajación que te prepara para el descanso.

Imagínate tener en tu plato los ingredientes que tu propio cuerpo usa para crear su pastilla natural para dormir. ¡Es fascinante! Alimentos como el pavo, el pollo, los huevos, los lácteos (yogur, kéfir), los frutos secos (nueces, almendras) y las semillas (calabaza, girasol, sésamo) son verdaderas minas de triptófano.

No se trata de atiborrarse, sino de incluir estos alimentos de forma estratégica en tu dieta diaria, especialmente en la cena. Siento que mi estado de ánimo general ha mejorado, y lo atribuyo en gran parte a asegurarme de que mi cuerpo tiene suficiente de este “ingrediente mágico” para producir todo lo que necesita para un sueño reparador.

Es como darle a tu cerebro las herramientas perfectas para construir un camino hacia Morfeo.

Adiós al Azúcar y Hola a un Descanso Dulce y Natural

Regula tu Glucosa, Regula tu Sueño

Créeme, una de las lecciones más importantes que aprendí en mi búsqueda de un sueño profundo fue la relación directa entre el azúcar y mi descanso. Antes, no le daba mucha importancia a ese postre dulce después de cenar o a los snacks cargados de azúcar durante el día.

¡Gran error! Los picos y caídas de glucosa en sangre pueden ser los verdaderos saboteadores de tus noches. Al consumir alimentos ricos en azúcares, nuestros niveles de glucosa se elevan rápidamente, lo que activa la producción de insulina.

Esta montaña rusa de azúcar puede interferir con la melatonina, la hormona del sueño, y hacer que el cuerpo se mantenga en un estado de alerta en lugar de prepararse para el descanso.

Recuerdo una época en la que me despertaba a mitad de la noche con una sensación de ansiedad o sed, y al revisar mis hábitos, me di cuenta de que mi consumo de azúcar estaba por las nubes.

Desde que lo controlé, mi sueño es mucho más estable y profundo. Es como si mi cuerpo, al no tener que lidiar con esas fluctuaciones bruscas, pudiera dedicarse de lleno a la tarea de repararse y descansar.

Un buen control de la glucosa durante el día puede prevenir esas interrupciones nocturnas y mejorar la calidad general de tu sueño.

Alternativas Inteligentes para Endulzar tus Noches

Entonces, ¿significa esto que tenemos que renunciar a todo lo dulce? ¡Para nada! Se trata de ser inteligentes y elegir opciones que no perturben nuestro sistema.

En lugar de azúcares refinados, he descubierto que las frutas frescas son una maravilla. Un plátano, por ejemplo, no solo satisface ese antojo de algo dulce, sino que también aporta magnesio y potasio, minerales que relajan los músculos y el sistema nervioso, ayudándote a dormir mejor.

Otros alimentos como el yogur o el kéfir, que son ricos en triptófano, también pueden ser una excelente opción si los combinas con un poco de fruta o una pizca de canela.

He probado añadir un poco de miel a mi leche dorada (una bebida relajante de la que te hablaré más adelante) y el dulzor es justo el que necesito sin alterar mi glucosa.

La clave está en optar por fuentes de carbohidratos complejos que liberan glucosa de forma más gradual, evitando esos picos que pueden desvelarnos. Esto no solo beneficia tu sueño, sino que también contribuye a una salud general mucho más equilibrada, y tu cuerpo te lo agradecerá despertándote con más energía y claridad mental.

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Hidratación Inteligente: Mucho Más que Agua para Dormir

El Agua y su Rol Esencial en la Regulación del Sueño

Cuando pensamos en una buena noche de sueño, la hidratación rara vez es lo primero que se nos viene a la mente, ¿verdad? ¡Pero es fundamental! Me di cuenta de esto en una ocasión que estaba un poco deshidratada y noté que me costaba mucho más conciliar el sueño y me despertaba con la boca seca.

Nuestro cuerpo es una máquina compleja y el agua es el motor que lo mantiene funcionando. La deshidratación, incluso leve, puede afectar la producción de melatonina y serotonina, que son cruciales para un sueño reparador.

Además, puede llevar a calambres nocturnos y dolores de cabeza, interrumpiendo ese valioso descanso. Es vital beber suficiente agua durante el día, pero con moderación antes de acostarse para evitar levantarse al baño en mitad de la noche.

No se trata solo de la cantidad, sino de cómo la distribuimos a lo largo del día. Asegúrate de beber pequeños sorbos de agua a intervalos regulares, y verás cómo tu cuerpo funciona de manera más óptima, incluso a la hora de dormir.

Bebidas Relajantes que Acarician tu Interior antes de Dormir

Si buscas un ritual nocturno que te prepare para el sueño, las infusiones pueden ser tus mejores aliadas. Después de probar varias opciones, he descubierto que una buena taza de infusión tibia puede hacer milagros para relajar la mente y el cuerpo.

La tila, la manzanilla, la valeriana y la pasiflora son mis favoritas, cada una con propiedades sedantes naturales que ayudan a reducir el estrés y la ansiedad, favoreciendo un descanso profundo.

La “leche dorada” o *Golden Milk*, hecha con cúrcuma, canela y miel, es otra de mis recientes adiciones, y puedo asegurar que es deliciosa y reconfortante.

Me siento más tranquila y mi cuerpo se prepara mejor para el sueño. También he oído hablar de la infusión de lechuga, que aunque suene peculiar, es conocida por sus propiedades para combatir la ansiedad y el insomnio.

¡Quién lo diría! Lo importante es evitar bebidas con cafeína o alcohol, ya que aunque el alcohol pueda dar una falsa sensación de somnolencia, en realidad interrumpe las fases más profundas del sueño y te hace despertar cansado.

Un licuado frío de piña y menta, sin jengibre, también puede ser una opción refrescante y ligera antes de dormir.

La Cenita Perfecta: Qué Comer y Cuándo para un Sueño de Lujo

Evita los Enemigos Nocturnos: Grasas y Especias a Raya

¡Ah, la cena! Ese momento del día que, si no lo gestionamos bien, puede arruinar por completo nuestra noche. A mí me solía pasar que, después de una cena copiosa o muy condimentada, me sentía pesada, con acidez, y dar vueltas en la cama era inevitable.

Con el tiempo, he aprendido que lo que comemos antes de dormir tiene un impacto directo en la calidad de nuestro sueño. Los alimentos ultraprocesados, ricos en azúcares y grasas saturadas, son de los peores enemigos nocturnos.

Ralentizan la digestión, sobrecargan el metabolismo y pueden alterar el ciclo del sueño. Las comidas muy grasas pueden reducir la serotonina, una hormona clave para el sueño.

Lo mismo ocurre con las comidas muy picantes, que pueden causar malestar digestivo, reflujo y un aumento de la acidez estomacal. Recuerdo una vez que cené unos tacos picantísimos, ¡y pasé la noche entera con ardores!

Nunca más. Mi consejo es que, por la noche, busques la ligereza y la facilidad de digestión. Tu cuerpo necesita concentrarse en repararse, no en procesar una comida pesada.

El Arte de la Digestión Ligera para una Noche Tranquila

La clave para una cena que invite al sueño es la ligereza y la anticipación. Los expertos sugieren cenar entre 2 y 3 horas antes de acostarse, idealmente entre las 19:00 y las 20:30 horas.

Esto permite que la digestión avance lo suficiente para que el cuerpo se concentre en descansar. Mi rutina ahora es cenar pronto y optar por platos que sé que mi cuerpo asimilará sin problemas.

Proteínas magras como pollo, pavo o pescado, acompañadas de verduras de hoja verde o carbohidratos complejos como arroz integral o patata cocida, son excelentes opciones.

Un revuelto de setas y anchoas, o una ensalada de garbanzos con arúgula, son ejemplos de cenas que me dejan satisfecha pero ligera. También he notado que las legumbres, si se preparan bien (hirviéndolas y cambiando el agua para mejorar la digestibilidad), pueden ser una buena fuente de triptófano incluso por la noche.

La moderación es tu mejor amiga. Al final, se trata de escuchar a tu cuerpo y darle lo que necesita para que pueda hacer su trabajo más importante: un buen descanso.

Alimento / Nutriente Beneficio para el Sueño Ejemplos de Consumo
Magnesio Relaja músculos y sistema nervioso, reduce el estrés. Almendras, espinacas, legumbres, semillas de calabaza.
Triptófano Precursor de serotonina y melatonina (hormona del sueño). Pavo, pollo, huevos, lácteos (yogur, kéfir), nueces, plátano.
Carbohidratos Complejos Ayudan al triptófano a llegar al cerebro, liberan glucosa gradualmente. Avena, arroz integral, patatas cocidas, cereales integrales.
Potasio Contribuye a la relajación muscular y un sueño profundo. Plátano, aguacate.
Vitamina B6 Esencial para la producción de melatonina. Pollo, pavo, garbanzos, pistachos.
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Descubre los Superalimentos que tu Cerebro Ama por la Noche

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Vitaminas del Grupo B: Las Directoras de Orquesta de tu Descanso

Cuando se trata de un sueño reparador, a menudo nos enfocamos en el magnesio o el triptófano, ¡y con razón! Pero hay otros héroes silenciosos trabajando en segundo plano: las vitaminas del grupo B.

Yo no era consciente de su importancia hasta que empecé a investigar más a fondo y comprendí que son como las directoras de orquesta de nuestro sistema nervioso y del metabolismo de los neurotransmisores.

En particular, la vitamina B6 es un pilar fundamental para la producción de melatonina, esa hormona que nos indica que es hora de dormir. Imagina tu cerebro intentando producir melatonina sin suficiente B6; es como intentar construir una casa sin ladrillos.

Es vital. Alimentos como el pollo, el pavo, los garbanzos y los pistachos son fuentes excelentes de vitamina B6, y desde que los incluyo regularmente en mi dieta, siento que mi cerebro está mejor preparado para la desconexión nocturna.

Incluso algunos cereales integrales y legumbres aportan estas vitaminas esenciales. Realmente, darles a tu cuerpo los nutrientes adecuados no es un lujo, es una necesidad para que todo funcione en armonía, especialmente cuando hablamos de algo tan vital como el sueño.

Antioxidantes: Protegiendo tu Cerebro mientras Duermes

¿Sabías que mientras duermes, tu cerebro también se beneficia enormemente de la acción de los antioxidantes? ¡A mí me sorprendió! Pensaba que su trabajo era solo durante el día, combatiendo los radicales libres.

Pero resulta que también juegan un papel crucial en la protección y reparación de nuestro cerebro durante el descanso nocturno. Frutas como los kiwis, las cerezas ácidas y otras bayas, además de aportar un toque dulce y natural, son bombas de antioxidantes.

Las cerezas, por ejemplo, son una fuente natural de melatonina, lo que las convierte en un postre ideal antes de dormir. Los antioxidantes ayudan a reducir el estrés oxidativo en el cerebro, lo que puede contribuir a un sueño más profundo y reparador.

Es como darle a tu cerebro un escudo protector mientras descansa. Personalmente, me encanta terminar el día con un puñado de cerezas (cuando es temporada, claro) o un kiwi.

Siento que no solo estoy disfrutando de algo delicioso, sino que también estoy cuidando mi cerebro y preparándolo para una noche de regeneración. Es un pequeño gesto que marca una gran diferencia en cómo me siento al despertar.

El Ritmo Circadiano y la Comida: Una Relación Profunda

Sincroniza tu Reloj Interno con la Alimentación Correcta

Nuestro cuerpo tiene un reloj biológico interno, conocido como ritmo circadiano, que regula muchísimas funciones, desde el sueño y la vigilia hasta la digestión y la liberación de hormonas.

Me he dado cuenta de que, cuando mis horarios de comida están desfasados, todo mi sistema se resiente, y el sueño es de los primeros en sufrir. La crononutrición, una disciplina que estudia la relación entre los horarios de las comidas y nuestros ritmos biológicos, nos enseña que comer en los momentos adecuados del día puede optimizar la digestión, mejorar la absorción de nutrientes y, lo más importante, sincronizar nuestro reloj interno para un mejor descanso.

Comer de forma errática o a deshoras envía señales confusas a nuestro organismo, lo que puede desregular la producción de melatonina y otras hormonas cruciales para el sueño.

Desde que empecé a prestar atención a la coherencia de mis horarios de comida, incluso los fines de semana, he notado una mejora significativa en mi energía y en la facilidad con la que concilio el sueño cada noche.

Es como darle a mi cuerpo una partitura para que siga el ritmo natural de la vida.

¿Cena Temprano o Tarde? La Clave para un Sueño sin Interrupciones

La pregunta del millón, ¿verdad? ¿Cuál es la hora ideal para cenar? Después de investigar y, sobre todo, de escuchar a mi propio cuerpo, he llegado a la conclusión de que cenar temprano es una de las mejores decisiones que puedes tomar por tu sueño.

Los expertos recomiendan dejar un margen de al menos 2 a 3 horas entre la última comida del día y el momento de acostarse. ¿Por qué? Porque irse a la cama con el estómago lleno obliga a tu sistema digestivo a trabajar horas extra justo cuando debería estar preparándose para el descanso.

Esto puede reducir la producción de melatonina y alterar las fases del sueño. Por mi propia experiencia, he notado que cuando ceno ligero y temprano, mi digestión es mucho más eficiente y mi cuerpo puede concentrarse en la reparación celular y el sueño profundo.

Si alguna vez cenaba muy tarde, notaba pesadez, reflujo o simplemente no podía relajarme. Es un cambio sencillo, pero con un impacto enorme. Al planificar tus cenas con anticipación y optar por opciones ligeras y nutritivas, no solo mejorarás tu sueño, sino que también contribuirás a un mejor control de peso y a una mayor energía durante el día.

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Mi Experiencia Personal: Transformando Noches con Pequeños Cambios

Mis Descubrimientos Alimenticios para un Sueño Profundo

Como les he contado, antes de sumergirme en este mundo de la nutrición y el sueño, mis noches eran una batalla constante. Me acostaba agotada, pero mi mente no paraba, y a menudo me despertaba sintiéndome más cansada que cuando me acostaba.

Pero la curiosidad me llevó a experimentar con mi dieta, y los resultados han sido ¡increíbles! Uno de mis mayores descubrimientos fue el poder del magnesio.

Integrar regularmente alimentos como almendras, espinacas o un poco de chocolate negro con alto porcentaje de cacao (¡con moderación y temprano en la noche!) realmente marcó la diferencia en la relajación de mis músculos y en la calma de mi mente.

Otro cambio que noté fue al aumentar mi consumo de triptófano. Incluir pavo en mis cenas, yogur con semillas de chía o un plátano antes de dormir, me ayudó a sentirme más equilibrada y a conciliar el sueño con mayor facilidad.

No se trata de una dieta estricta, sino de hacer pequeños ajustes inteligentes que se suman para crear un gran impacto.

Recetas Favoritas para Noches de Ensueño

Para que no pienses que esto es complicado, quiero compartir contigo algunas de mis “recetas” o combinaciones favoritas que me han ayudado a dormir como un bebé.

Mi cena ideal suele ser un plato de salmón al horno con espárragos y quinoa, o una pechuga de pollo a la plancha con una ensalada de hojas verdes y aguacate.

Son comidas ligeras, ricas en triptófano, magnesio y grasas saludables que mi cuerpo agradece. Si me apetece algo más reconfortante, una sopa de verduras ligera con lentejas es fantástica, ya que las legumbres aportan triptófano y son fáciles de digerir si se preparan bien.

Y para terminar el día, mi ritual es una taza de “leche dorada” tibia con un toque de miel y canela, o una infusión de manzanilla con unas pocas almendras.

Estos pequeños placeres no solo son deliciosos, sino que le indican a mi cuerpo que es hora de bajar el ritmo y prepararse para un descanso profundo. Lo importante es que encuentres lo que te funciona a ti, lo que te haga sentir bien y te ayude a construir tu propio camino hacia noches de sueño reparador.

¡A experimentar y a disfrutar de un descanso merecido!

글을 마치며

¡Y con esto llegamos al final de nuestro recorrido por el fascinante mundo de la alimentación y el sueño! Espero de corazón que estos consejos y mi experiencia personal te sirvan de inspiración para empezar a hacer pequeños cambios en tu dieta. Recuerda que no se trata de dietas restrictivas, sino de escuchar a tu cuerpo, nutrirlo con inteligencia y darle las herramientas que necesita para descansar profundamente. He notado una diferencia abismal en mi energía y bienestar general desde que empecé a prestar atención a lo que como, especialmente antes de dormir. Anímate a probar, experimenta con estos superalimentos y verás cómo tus noches se transforman en un verdadero paraíso de descanso reparador. ¡Tu cuerpo y tu mente te lo agradecerán cada mañana!

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알아두면 쓸모 있는 정보

1. CENA LIGERO Y TEMPRANO: Intenta cenar entre 2 y 3 horas antes de acostarte para darle tiempo a tu digestión y evitar interrupciones nocturnas. Opta por proteínas magras y carbohidratos complejos.

2. NO SUBESTIMES EL MAGNESIO: Incorpora alimentos ricos en magnesio como almendras, espinacas o legumbres en tu dieta. Es un relajante natural para músculos y mente.

3. EL TRIPTÓFANO ES TU AMIGO: Asegúrate de incluir fuentes de triptófano (pavo, huevos, lácteos, plátanos) para ayudar a tu cuerpo a producir serotonina y melatonina, las hormonas del sueño.

4. EVITA EL AZÚCAR Y LAS GRASAS PESADAS: Reduce el consumo de azúcares refinados y comidas muy grasas o picantes por la noche, ya que pueden alterar tus niveles de glucosa y dificultar la digestión.

5. HIDRATACIÓN INTELIGENTE Y BEBIDAS RELAJANTES: Mantente bien hidratado durante el día, pero modera el consumo de líquidos antes de dormir. Las infusiones como manzanilla o tila son excelentes aliadas nocturnas.

Importante: Claves para un Sueño de Calidad

Para lograr ese sueño reparador que tanto anhelas, recuerda que la coherencia es clave. No esperes milagros de la noche a la mañana, pero sí una mejora gradual y notable al integrar estos hábitos alimenticios en tu rutina. Escucha a tu cuerpo, ajusta las porciones y los horarios según tus necesidades y verás cómo tu bienestar general se eleva. La alimentación es una herramienta poderosa que, junto con un entorno de descanso adecuado, puede transformar por completo tus noches y, por ende, tus días. ¡Invierte en tu sueño, invierte en ti!

Preguntas Frecuentes (FAQ) 📖

P: ¿Cuáles son esos superhéroes alimenticios que de verdad nos ayudan a caer en los brazos de Morfeo?

R: ¡Ah, la pregunta del millón! Después de muchísimas noches investigando y, sobre todo, probando en mi propia piel, he descubierto que hay algunos alimentos que son verdaderos aliados para un buen descanso.
Uno de mis favoritos y que siempre recomiendo es el famoso triptófano. ¿Te suena? Es un aminoácido que nuestro cuerpo usa para producir serotonina y melatonina, las hormonas clave para la felicidad y el sueño.
Lo encuentras en alimentos tan comunes como un buen vaso de leche tibia (¡clásico pero efectivo!), el pavo, los plátanos, las almendras e incluso los huevos.
Yo, por ejemplo, cuando me siento más estresada, siempre me preparo un batido con plátano y almendras antes de dormir y ¡santo remedio! Otro nutriente mágico es el magnesio.
Es como un relajante natural para nuestros músculos y nuestro sistema nervioso. Lo encuentras en vegetales de hoja verde oscuro como las espinacas, las legumbres, las semillas (¡las de chía son top!), los aguacates y el chocolate negro (¡sí, chocolate, pero con moderación y no muy tarde!).
Y no podemos olvidarnos de la melatonina en sí, que está presente de forma natural en algunas cerezas (especialmente las variedades ácidas), las avenas y los tomates.
¡Anímate a incorporarlos y me cuentas cómo te va!

P: ¿Hay un momento específico del día en que sea mejor consumir estos alimentos para que realmente hagan efecto en mi sueño?

R: ¡Claro que sí, el “cuándo” es casi tan importante como el “qué”! Mi experiencia me ha demostrado que el timing es crucial. Lo ideal es no irnos a la cama con el estómago ni muy lleno ni completamente vacío.
Recomiendo que la cena, que debería incluir algunos de estos alimentos “pro-sueño”, sea unas dos o tres horas antes de acostarse. Esto le da a tu sistema digestivo tiempo suficiente para trabajar sin tener que hacer horas extras mientras intentas dormir, lo que a menudo nos causa pesadez e interrumpe el descanso.
He notado una gran diferencia al hacer una cena ligera y nutritiva, por ejemplo, un poco de pescado blanco con una ensalada de espinacas y aguacate, o un tazón de avena con cerezas si busco algo más dulce.
Si te da hambre un poco antes de dormir, un yogur natural sin azúcar o un pequeño puñado de almendras pueden ser un snack perfecto. La clave es la ligereza y darle tiempo a tu cuerpo.

P: ¿Y qué hay de los “villanos” del sueño? ¿Qué alimentos o bebidas debería evitar si quiero tener una noche reparadora?

R: ¡Uy, amiga, esta es una parte vital! Así como hay aliados, también hay enemigos sigilosos que arruinan nuestras noches sin que nos demos cuenta. El número uno en mi lista de “NO antes de dormir” es la cafeína.
Sé que un café por la tarde puede parecer inofensivo, pero su efecto puede durar horas en tu cuerpo. ¡Ay, cuántas veces me he arrepentido de tomar ese café a las cinco de la tarde y luego dar mil vueltas en la cama!
Intenta cortarlo después del mediodía, ¡tu sueño te lo agradecerá! Otro gran culpable es el alcohol. Aunque al principio puede darte una sensación de somnolencia, en realidad fragmenta el sueño y nos impide entrar en las fases más profundas y reparadoras.
Te despiertas sintiéndote más cansada de lo que estabas. Y ni hablar de las comidas muy pesadas, grasosas o picantes justo antes de acostarse. Estas obligan a tu sistema digestivo a trabajar intensamente, lo que eleva la temperatura corporal y causa indigestión, haciendo casi imposible conciliar el sueño de manera profunda.
Y por último, pero no menos importante, el azúcar en exceso. Los dulces y refrescos pueden darte un subidón de energía que no necesitas justo antes de intentar relajarte.
¡Así que ya sabes, para dormir como un bebé, mejor dejar estos villanos fuera de tu dieta nocturna!

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